Boletín de Situación Internacional del 22 al 28 de diciembre de 2025
Una semana de golpes quirúrgicos, cumbres privadas y presión sobre aliados que perfila una doctrina: unilateralismo, transacción y fractura transatlántica.
En apenas siete días, la administración Trump combinó fuerza militar selectiva, diplomacia personalista y una señal inequívoca de distancia respecto a las alianzas que sostuvieron la arquitectura occidental durante décadas. De Venezuela a Nigeria; de Mar-a-Lago a la relación con Europa; del Ártico a los ecos en el Indo-Pacífico, el mensaje se vuelve consistente: la política exterior estadounidense entra en una fase más transaccional, más unilateral y menos contenida por los reflejos institucionales de la “Pax Americana”.
Este boletín no pretende sumar ruido a la semana, sino ordenar sus piezas. Primero, el uso del poder militar como herramienta de presión política. Después, la diplomacia de gestos —y sus límites— en Ucrania y Oriente Medio. Y, en el trasfondo, la erosión acelerada del vínculo transatlántico, con Groenlandia como síntoma y el contraespionaje como recordatorio de que la competición estratégica ya es integral. Empecemos por el hecho central: el cambio de reglas.
La Semana en que Trump Redefinió las Reglas del Juego Global: De Venezuela a Groenlandia
La última semana de diciembre de 2025 fue una contundente declaración de principios de la administración Trump, que marca un punto de inflexión en el orden internacional. Para el veterano corresponsal de la BBC, John Simpson, eventos como estos son la manifestación de una ‘Tercera Guerra Mundial’ incipiente, una que no se libra con armas nucleares, sino con ‘una colección de maniobras diplomáticas y militares’ que amenazan con ‘romper la alianza occidental’. Y, según Simpson, ‘el proceso ya ha comenzado’. En apenas siete días, el mundo fue testigo de una serie de acciones militares y diplomáticas que, vistas en conjunto, dibujan el contorno de una nueva doctrina de política exterior estadounidense: una que privilegia la acción unilateral, la diplomacia transaccional y un profundo escepticismo hacia las alianzas tradicionales que definieron la “Pax Americana”. Tres operaciones militares en Venezuela y Nigeria, dos cumbres diplomáticas de alto nivel en Mar-a-Lago con los líderes de Ucrania e Israel, y una Estrategia de Seguridad Nacional que redefine la relación con Europa, convergen en una narrativa única y disruptiva.
El Unilateralismo Militar como Herramienta de Presión
La confirmación por parte del presidente Trump, el 29 de diciembre, de un ataque estadounidense contra una instalación portuaria en Venezuela, supuestamente utilizada para el narcotráfico, representa la manifestación más visible de esta nueva doctrina. Según un informe de Foreign Policy, este es el “primer ataque terrestre conocido” en Venezuela desde que la Casa Blanca intensificó su campaña de presión contra el presidente Nicolás Maduro en septiembre. La operación se enmarca en una campaña más amplia que ha incluido más de 25 ataques contra presuntos barcos de narcotráfico en los últimos cuatro meses, con un saldo de más de 100 muertos y acusaciones de crímenes de guerra. La crudeza de la estrategia fue resumida por la jefa de gabinete de Trump, Susie Wiles, en una entrevista con Vanity Fair en noviembre, en la que afirmó que “Trump quiere seguir volando barcos hasta que Maduro se rinda”.
Diplomacia de Mar-a-Lago: Gestos y Realidades
Paralelamente a la demostración de fuerza militar, el club privado de Trump en Mar-a-Lago se convirtió en el epicentro de una diplomacia personalista. El 28 de diciembre, Trump recibió al presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, y un día después, al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. En ambos casos, la retórica optimista de Trump contrastó con la cruda realidad de los conflictos.
Tras su reunión con Zelensky, Trump se mostró esperanzado sobre un acuerdo de paz con Rusia, pero el Kremlin rápidamente enfrió las expectativas, exigiendo la transferencia completa de la región del Donbás, una línea roja para Ucrania. Un artículo de Politico recoge el escepticismo de un funcionario europeo anónimo: “Es bueno que parecieran un poco más cerca, pero escuchar a Trump hablar una y otra vez sobre cómo entiende a Putin y cómo quiere que Ucrania tenga éxito, es más que ingenuo. Y eso es en realidad lo que está impidiendo el progreso. Hasta que Trump deje de comer de la mano de Putin y aplique presión real, no tiene ninguna razón para negociar realmente”. La disparidad entre el discurso público de Trump y su aparente visión privada del conflicto, revelada por su jefa de gabinete —quien afirmó que el presidente cree que Putin “quiere todo el país”—, añade una capa de incertidumbre a la estrategia estadounidense.
La Fractura Transatlántica y el Fin de la “Pax Americana”
Quizás la víctima más significativa de esta redefinición de la política exterior sea la alianza transatlántica. Un análisis de Politico del 23 de diciembre, titulado “’Esto es devastador’: Europa tambalea ante el nuevo orden mundial de Trump”, describe una fractura que parece irreversible. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU no solo etiqueta a la Unión Europea como “adversa” a los intereses económicos estadounidenses, sino que llama a “cultivar la resistencia” al centrismo europeo, al que acusa de cometer un “suicidio civilizacional”.
Para Constanze Stelzenmüller, de la Brookings Institution, este documento es un “cambio de juego” que “ha cambiado permanentemente” la estrategia a largo plazo de Europa con Estados Unidos. “No se debe subestimar cuánto fue el shock para los líderes y públicos europeos leer... que esta administración piensa en Europa, o en los centristas políticos europeos, como aliados poco confiables”, afirma.
La amenaza se materializó con el nombramiento, el 28 de diciembre, del gobernador de Luisiana, Jeff Landry, como enviado especial a Groenlandia, con el objetivo explícito de “hacer de Groenlandia parte de EEUU”. Esta acción, dirigida contra Dinamarca, un aliado fiable de la OTAN, ha sido calificada por Stelzenmüller como “devastadora para muchos de los países que pensaban que no había nada más seguro que su relación bilateral con Estados Unidos”. Mientras Washington exige a sus aliados europeos un mayor gasto en defensa, no duda en amenazar la soberanía de uno de ellos. En este contexto, no sorprende que el canciller alemán Friedrich Merz haya declarado muerta la “Pax Americana”.
En definitiva, la última semana de 2025 ha servido como un crudo recordatorio de que el orden mundial está en plena transformación. La administración Trump, a través de una combinación de fuerza militar unilateral, diplomacia personalista y desdén por las alianzas tradicionales, está forjando un nuevo paradigma. Un mundo donde las reglas ya no son escritas por un consenso de democracias liberales, sino por la voluntad de poder de un solo actor que se siente cada vez menos obligado por las normas del pasado. Como advierte John Simpson, este es el rostro de una nueva era de conflicto global, una que ya está aquí.
África: La Contradicción de la Estrategia de Seguridad Nacional
Los ataques aéreos estadounidenses contra presuntos militantes de ISIS en el noroeste de Nigeria, anunciados el día de Navidad, han puesto de manifiesto una de las contradicciones más flagrantes de la política exterior de la administración Trump. Mientras que la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) de 2025 reitera la intención de Washington de evitar “cualquier presencia o compromiso estadounidense a largo plazo” en África, la realidad sobre el terreno apunta en la dirección opuesta: una creciente implicación militar en la compleja lucha contra el terrorismo en el Sahel.
La operación, que consistió en dieciséis ataques de precisión con drones Reaper en el estado de Sokoto, se llevó a cabo en coordinación con el gobierno nigeriano y con la “aprobación explícita” del presidente Bola Ahmed Tinubu. La justificación oficial de Trump fue la necesidad de detener la “masacre de cristianos” a manos de grupos islamistas. Esta narrativa ha encontrado eco en algunas comunidades de Nigeria. John Joseph Hayab, de la Asociación Cristiana de Nigeria, dio la bienvenida a “cualquier ayuda que esté dirigida a poner fin a los asesinatos persistentes por parte de bandidos y terroristas”.
Sin embargo, la intervención ha generado un debate interno que refleja la delicada situación de la seguridad en el país. Mientras que algunos líderes, como el ex líder del Senado Ali Ndume, han pedido la extensión de los ataques a los bastiones de Boko Haram, otros han expresado su preocupación. El clérigo islámico conservador Sheikh Ahmad Gumi describió los ataques como “potencialmente polarizantes y perjudiciales para la soberanía nacional”, y llegó a sugerir que Nigeria debería buscar la ayuda de países “neutrales” como China, Pakistán y Turquía, y “detener toda cooperación militar con Estados Unidos de inmediato debido a sus tendencias imperiales”. Es significativo que el Sultán de Sokoto, líder espiritual de los musulmanes nigerianos, haya guardado silencio hasta ahora.
El análisis de Ebenezer Obadare en el Council on Foreign Relations subraya la encrucijada en la que se encuentra la administración Trump. La proliferación y el fortalecimiento de los grupos islamistas en el Sahel hacen que la promesa de no intervención a largo plazo sea “impracticable”. Erradicar la amenaza terrorista, argumenta Obadare, “ciertamente requerirá más que ataques aéreos dirigidos”. Con el Secretario de Defensa Pete Hegseth señalando que “hay más por venir”, Nigeria se convierte en el escenario de una política exterior estadounidense que oscila entre la retórica aislacionista y la necesidad pragmática de una intervención militar sostenida.
Sottovoce: Espionaje y Operaciones Encubiertas
Venezuela: El Lobby del Cambio de Régimen
La campaña de presión sobre Venezuela no se limita a las operaciones militares. Enrique de la Torre, un ex jefe de estación de la CIA en el país, ha emergido como una figura clave en el lobby por el derrocamiento de Nicolás Maduro. Tras fundar su propia firma, ha “robado” clientes de su anterior empleador, una empresa vinculada al senador Marco Rubio, y ha publicado un manifiesto titulado “The Case for Ending Maduro’s Rule”, donde critica abiertamente la reticencia de la administración Biden a intervenir . Este activismo de ex altos cargos de inteligencia ilustra la delgada línea que separa el servicio público de los intereses privados en la política exterior estadounidense, y cómo las operaciones encubiertas a menudo se ven precedidas y acompañadas por campañas de influencia bien orquestadas.
Nigeria: ¿Inteligencia o Activismo Cristiano?
Los ataques con misiles de crucero en Nigeria, justificados por Trump como una acción para proteger a los cristianos, han sido cuestionados por su base de inteligencia. Fuentes señalan que la violencia en la región afecta tanto a cristianos como a musulmanes, y que la amalgama de actores armados —desde Al Qaeda e ISIS hasta simples bandidos— hace que la narrativa de una persecución puramente religiosa sea, como mínimo, reduccionista. El hecho de que el gobierno nigeriano afirme haber proporcionado la inteligencia no disipa las dudas sobre si la administración Trump está priorizando una agenda ideológica sobre un análisis de inteligencia riguroso .
Groenlandia: La Compra Fallida y la Influencia Encubierta
La renovada insistencia de Trump en anexionar Groenlandia por razones de “seguridad nacional” ha sido recibida con un rotundo “Nej” (No) por parte de los gobiernos danés y groenlandés. Sin embargo, más allá de la retórica, Spytalk recuerda que en agosto se reveló que al menos tres personas con conexiones con Trump habían llevado a cabo operaciones de influencia encubierta en la isla. Este dato sugiere que la estrategia estadounidense hacia el Ártico combina la presión pública con maniobras discretas para asegurar sus intereses en una región de creciente importancia geoestratégica .
El FSB Golpea: La Caída de un Supuesto Activo de la CIA en Moscú
Mientras Estados Unidos proyecta su poder en el exterior, sus propios servicios de inteligencia no son invulnerables. El FSB ruso ha sentenciado a 12 años de prisión a Arseniy Konovalov, un ex diplomático ruso que trabajó en el consulado de Houston, por pasar información a la inteligencia estadounidense a cambio de dinero. La supervivencia de Konovalov —los acusados de traición en Rusia suelen ser ejecutados sumariamente— sugiere que podría haber sido “doblado” y convertido en un agente doble, un recordatorio de la brutalidad y la complejidad del contraespionaje en la era de la nueva Guerra Fría.
Breves Internacionales
China responde a EEUU con ejercicios militares “Justice Mission 2025” cerca de Taiwán
Once días después de que Estados Unidos anunciara el mayor paquete de venta de armas de la historia a Taiwán, por valor de 11.100 millones de dólares, China respondió con una contundente demostración de fuerza. El 29 de diciembre, el Ejército Popular de Liberación lanzó los ejercicios militares “Justice Mission 2025”, que incluyeron juegos de guerra y ejercicios de fuego real en una zona récord que, por primera vez desde 2022, invadió el territorio marítimo taiwanés. La acción subraya la determinación de Pekín de responder a lo que considera una provocación estadounidense y una violación del principio de “Una sola China”.
Europa aprueba un préstamo de 90.000 millones de dólares para Ucrania mientras la “Pax Americana” se desvanece
En una semana que evidenció la creciente fractura transatlántica, la Unión Europea aprobó un préstamo de 90.000 millones de dólares para sostener el esfuerzo militar de Ucrania durante los próximos dos años. La decisión se tomó a pesar de la oposición silenciosa de la administración Trump y la abstención de tres líderes alineados con él en Hungría, Eslovaquia y la República Checa. El movimiento se produce mientras figuras como el canciller alemán Friedrich Merz declaran públicamente la muerte de la “Pax Americana”, reflejando un sentimiento de abandono y la necesidad de que Europa tome las riendas de su propia seguridad .
Irán declara una “guerra total” contra Occidente
En un contexto de crecientes tensiones regionales, el presidente iraní declaró el 27 de diciembre que Estados Unidos, Israel y Europa están librando una “guerra total” contra la República Islámica. La declaración, recogida por medios como Al Jazeera, eleva la retórica en un momento de gran volatilidad en Oriente Medio y añade presión a una región ya marcada por el conflicto en Gaza y las complejas negociaciones nucleares.
Más de 400 palestinos muertos en Gaza desde el alto el fuego de octubre
La reunión entre el presidente Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en Mar-a-Lago el 29 de diciembre se produjo en un contexto de continua violencia en Gaza. A pesar del acuerdo de alto el fuego alcanzado en octubre, más de 400 palestinos han muerto a manos de las fuerzas israelíes, según funcionarios locales citados por Foreign Policy . La Casa Blanca ha acusado a Israel de retrasar la segunda fase del acuerdo, mientras la situación humanitaria en la Franja sigue deteriorándose.
La ayuda humanitaria “performativa” de EEUU
El 29 de diciembre, la administración Trump anunció un paquete de ayuda humanitaria de 2.000 millones de dólares destinado a las Naciones Unidas para crisis en países como Bangladesh, la República Democrática del Congo, Haití, Siria y Ucrania. Sin embargo, como señala Foreign Policy, esta cifra es solo una “fracción” de los más de 17.000 millones de dólares que Washington ha proporcionado en años anteriores. Los expertos estiman que este apoyo es insuficiente para revertir los devastadores efectos de los recortes de ayuda occidental, que han empujado a millones de personas al hambre, el desplazamiento y la enfermedad
Conclusiones
Si algo deja claro esta semana es que el nuevo orden no se anuncia: se ejecuta. Y se ejecuta en forma de precedentes. Un ataque fuera de un marco multilateral, una cumbre privada que sustituye a la diplomacia de capitales, una estrategia de seguridad que reetiqueta a socios como competidores y, en el Ártico, una presión territorial sobre un aliado formal. Cada paso, por separado, admite matices. En conjunto, configuran un mundo más incierto, porque reduce la predictibilidad: ya no es tan importante qué se declara, sino qué se demuestra que es posible.
La pregunta para 2026, por tanto, no es solo “qué hará Estados Unidos”, sino “qué aprenderán los demás” de esta secuencia. Rusia testará si la retórica de paz se traduce en concesiones; Europa acelerará —o no— su autonomía estratégica; en África, la lógica de golpes puntuales chocará con la realidad de campañas largas; y en el Indo-Pacífico, cada venta de armas y cada ejercicio será leído como termómetro de credibilidad.
Indicadores a vigilar en los próximos días: si Washington amplía la campaña en Venezuela (objetivos, reglas de enfrentamiento y coste reputacional); si Nigeria deriva hacia una cooperación más sostenida o hacia una reacción soberanista interna; si en Ucrania aparece un marco negociador con condiciones verificables (y no solo gestos); si el alto el fuego en Gaza entra en su “segunda fase” o se pudre en una tregua administrada; si Groenlandia pasa de la provocación al dispositivo (enviado, inversiones, influencia); y si Pekín consolida la escalada simbólica alrededor de Taiwán en un patrón operativo.



