Discusión sobre este post

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Avatar de Xavier Miranda

Gracias por su reflexión, muy pertinente. Cuando hablo de “alianzas fluidas” lo hago más como diagnóstico que como prescripción, y con absluta cautela sobre hacia dónde evolucionará.

Sí: hay señales de cierta rigidización, pero más “por ámbitos” (seguridad, tecnología, cadenas críticas, defensa) que como bloques totales y estables. Si cristalizan bloques, no asumiría que serán automáticamente más estables que los de otras épocas: hoy existen frenos importantes, pero también más fricción en zonas grises y riesgos de malentendidos.

Sí, creo que existe margen para la agencia: el sistema empuja a competir, pero las decisiones políticas pueden poner límites, reducir automatismos y gestionar la rivalidad con más previsibilidad.

Muchas gracias de nuevo por su lectura.

Avatar de Larry_B

Estimado señor Miranda,

Gracias por su boletín semanal. Éstos no son tiempos menores, y contar con un análisis coherente y sustancial como el suyo es algo que muchos apreciamos.

Me gustaría hacerle una pregunta sobre las "alianzas fluidas" que menciona hoy, las cuales presenta como la contraposición a la rigidez de las estructuras post-1945. Pero, a mi parecer, esa rigidez no fue necesariamente un defecto, sino el precio de la predictibilidad que permitió evitar conflictos directos entre grandes potencias durante décadas.

Al leer que "las naciones persiguen sus intereses a través de una red de relaciones flexibles y, a menudo, contradictorias", no pude evitar pensar en el Concierto Europeo del siglo XIX. También fue un orden flexible y pragmático, y funcionó durante casi un siglo. Pero precisamente esa fluidez terminó cristalizándose en bloques rígidos cuando las potencias, buscando seguridad ante la incertidumbre, fueron cerrando compromisos bilaterales que parecían pragmáticos a pesar de sus contradicciones inherentes, pero que resultaron ser trampas que hicieron de la Primera Guerra Mundial una realidad ineludible. Véase la alianza entre la Francia republicana y la Rusia zarista en 1894 - es el ejemplo perfecto de cómo el sistema post-Napoleónico se convirtió en una máquina de escalada automática.

Mi pregunta para usted es entonces triple:

Primero, ¿ve indicios de que estas relaciones fluidas puedan volver a rigidizarse, no en torno a valores compartidos, sino a equilibrios de interés geopolítico puro?

Segundo, si cristalizan nuevos bloques, ¿tenemos razones para pensar que serían más estables que los de 1914?

Y tercero, ¿hay espacio para la agencia política en esta reconfiguración, o el "nuevo realismo" constata simplemente que el sistema internacional ha vuelto a su estado natural de competencia?

Muchas gracias de antemano por su tiempo y su dedicación a este boletín.

Atentamente,

LB

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