Boletín de Situación Internacional del 29 de diciembre de 2025 al 4 de enero de 2026
Somalilandia e Irán en el punto de mira, Occidente dividido por el coste de la vida y el regreso de la guerra en la sombra.
En los primeros compases de 2026, el ruido de los grandes titulares amenaza con convertir la política internacional en un carrusel de gestos y sobresaltos. Pero, bajo esa superficie, se está reordenando algo más profundo: rutas marítimas, lealtades discretas, capacidades industriales y, sobre todo, la arquitectura silenciosa del poder. Esta edición propone precisamente eso: apartar el foco del acontecimiento inmediato y observar el dibujo completo, allí donde los movimientos rara vez se anuncian en voz alta.
Abrimos con Somalilandia, un tablero pequeño en el mapa y enorme en significado, donde convergen inteligencia, puertos, bases y reconocimiento diplomático en torno al estrecho de Bab el-Mandeb. Después viajamos a Irán, donde la tensión interna y la presión externa vuelven a sincronizarse, obligando a preguntarnos no sólo por la estabilidad del régimen, sino por el coste regional de sus apuestas. Cerramos el análisis principal con un debate que divide a Occidente de manera menos visible pero igual de decisiva: la “asequibilidad” y la “disponibilidad”, dos formas distintas de malestar que están condicionando políticas, narrativas electorales y margen de maniobra.
Para nuestros socios y lectores que quieran tener información precisa sobre la intervención estadounidense en Venezuela, pueden acceder a este artículo.
ANÁLISIS PRINCIPAL
1. Somalilandia: El Nuevo “Gran Juego” en el Cuerno de África
En la primera semana de 2026, un discreto pero significativo realineamiento geopolítico ha tenido lugar en el Cuerno de África. Lejos de los titulares dominados por la intervención estadounidense en Venezuela, una intensa competición de poder se está desarrollando en Somalilandia, la autoproclamada república que se separó de Somalia en 1991. El reconocimiento de Somalilandia por parte de Israel, reportado por The Economist el 3 de enero, ha sido la ficha de dominó que ha sacado a la luz una compleja red de intereses y operaciones de inteligencia que, hasta ahora, se movían en la sombra.
El veterano analista de inteligencia Yossi Melman, en un artículo para SpyTalk titulado “New Year, New Intrigue” (1 de enero), desvela cómo los servicios secretos de múltiples potencias —incluyendo Israel, Turquía, China, Estados Unidos y los Emiratos Árabes Unidos— compiten ferozmente por la influencia en este territorio estratégico. La decisión de Israel de formalizar relaciones no es un acto aislado, sino la culminación de años de contactos discretos y el resultado de un cálculo estratégico que busca asegurar un punto de apoyo en una de las rutas marítimas más importantes del mundo, el estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén.
“Los servicios secretos de Israel, Turquía, China, los Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos compiten por la influencia en Somalilandia”, escribe Yossi Melman en SpyTalk, subrayando la naturaleza encubierta de esta nueva fase del “Gran Juego”.
La competición no es meramente diplomática. Turquía ha establecido una importante base militar en Mogadiscio, la capital de Somalia, y ha entrenado a su ejército, posicionándose como un actor clave en la estabilidad (o inestabilidad) de la región. China, por su parte, ha construido su primera base militar de ultramar en Yibuti, a pocos kilómetros de la frontera con Somalilandia, y ve con preocupación cualquier movimiento que pueda amenazar sus intereses en el Corredor Económico China-Pakistán y su más amplia Iniciativa de la Franja y la Ruta. Los Emiratos Árabes Unidos han invertido masivamente en el puerto de Berbera, en Somalilandia, buscando diversificar sus rutas comerciales y proyectar su poder en el Cuerno de África. Estados Unidos, con su base en Camp Lemonnier (Yibuti), observa con atención los movimientos de sus rivales, consciente de que el control de esta región es vital para sus operaciones antiterroristas y para contrarrestar la creciente influencia china.
El reconocimiento por parte de Israel añade una nueva capa de complejidad. Para Israel, una alianza con Somalilandia ofrece una profundidad estratégica frente a actores hostiles en la región, como Irán y sus proxies. Para Somalilandia, el reconocimiento israelí es un paso crucial en su larga búsqueda de legitimidad internacional, con la esperanza de que otros países sigan el ejemplo. Sin embargo, este movimiento también conlleva riesgos significativos, pudiendo exacerbar las tensiones con Somalia, que sigue considerando a Somalilandia como parte de su territorio soberano, y con el mundo árabe.
La situación en Somalilandia es un microcosmos de las nuevas dinámicas de poder global, donde la competición económica, la proyección militar y las operaciones de inteligencia se entrelazan de forma inextricable. Lo que suceda en este rincón del Cuerno de África en los próximos meses podría tener implicaciones de gran alcance para el comercio mundial, la seguridad marítima y el equilibrio de poder en el Indo-Pacífico.
2. Irán: Una Tormenta Perfecta de Descontento y Presión Internacional
Mientras el mundo observa los movimientos de la administración Trump en otros frentes, el régimen iraní se enfrenta a lo que podría ser su momento más crítico en años. Una confluencia de protestas internas, una creciente presión internacional y el persistente dilema de su programa nuclear están creando una “tormenta perfecta” que amenaza la estabilidad de la República Islámica. La primera semana de 2026 ha visto cómo estas tensiones latentes han vuelto a estallar, captando la atención de analistas en los principales centros de pensamiento.
Una nueva ola de protestas, que comenzó en la ciudad de Hamedan el 1 de enero, ha puesto de manifiesto la profundidad del descontento popular. Saeid Golkar y Jason M. Brodsky, en un análisis para Foreign Policy, argumentan que esta nueva ola es diferente a las anteriores. A diferencia de las protestas del Movimiento Verde de 2009, centradas en Teherán y lideradas por la clase media, o las protestas económicas de 2017-2019, las actuales parecen ser más descentralizadas y abarcar un espectro más amplio de la sociedad iraní, uniendo quejas económicas con demandas de cambio político fundamental.
Ray Takeyh, del Council on Foreign Relations (CFR), coincide en que el régimen se enfrenta a un “momento particularmente difícil”. En su artículo “Iran Faces Protests and Trump Threats”, Takeyh subraya cómo la presión interna se ve exacerbada por la postura agresiva de la administración Trump. Esta presión externa, lejos de unificar al país detrás del régimen como en el pasado, parece estar ampliando las fisuras internas. El CFR también ha destacado el impacto de las sanciones de la ONU sobre el programa nuclear iraní y ha dado voz a la oposición en el exilio, organizando recientemente una conversación con el príncipe heredero Reza Pahlavi, quien aboga por una transición hacia un sistema secular y democrático.
La cuestión de Hezbollah añade otra dimensión al complejo panorama. Un comentario de experto de Chatham House sostiene que “sólo Irán puede desarmar a Hezbollah” y que cualquier futuro acuerdo de paz en la región deberá obligar a Teherán a cortar su apoyo militar al grupo libanés. Esta perspectiva pone de relieve cómo las ambiciones regionales de Irán y su red de proxies son un obstáculo fundamental para la distensión y un punto clave de fricción con la comunidad internacional.
La disparidad de criterios entre los análisis es sutil pero reveladora. Mientras que Foreign Policy se centra en la sociología de las nuevas protestas, el CFR enmarca la crisis en el contexto más amplio de la presión de Estados Unidos y el programa nuclear. Chatham House, por su parte, pone el acento en el papel desestabilizador de Irán en la región a través de sus proxies. En conjunto, estos análisis pintan el retrato de un régimen asediado por múltiples frentes: un pueblo cada vez más audaz en sus demandas, una superpotencia hostil que busca activamente el cambio de régimen y las consecuencias de sus propias políticas expansionistas en el extranjero. El desenlace de esta crisis multifacética es incierto, pero sin duda será uno de los principales focos de atención en 2026.
3. La Ilusión de la Asequibilidad: El Debate que Divide a Occidente
En un momento de alta tensión geopolítica, una preocupación más terrenal domina el debate público en las economías avanzadas: el coste de la vida. La edición de esta semana de The Economist, bajo el titular “The angst over affordability” (La angustia por la asequibilidad), dedica su portada y varios artículos a desgranar un fenómeno que, aunque universal en su malestar, presenta notables diferencias a ambos lados del Atlántico.
El análisis central de la revista británica revela una interesante disparidad. En Estados Unidos, la “crisis de asequibilidad” es, según sus economistas, “en su mayoría un espejismo” (”mostly a mirage”). Aunque la percepción pública, especialmente entre los votantes, es de una grave dificultad para llegar a fin de mes, los datos agregados de ingresos y poder adquisitivo no respaldan la idea de un deterioro generalizado. The Economist argumenta que, si bien la inflación ha sido dolorosa, los aumentos salariales y las ayudas gubernamentales han compensado, en gran medida, la subida de precios para la mayoría de la población. Sin embargo, la revista advierte que “eso no disminuye su poder político”. La percepción de dificultad económica, sea real o no, es un motor político de primer orden, y los líderes que ignoren esta angustia lo harán bajo su propio riesgo.
En contraste, el análisis sobre Europa llega a una conclusión diferente. El problema del viejo continente no es tanto la asequibilidad como la “disponibilidad”. En un artículo titulado “Forget affordability. Europe has an availability crisis”, The Economist sostiene que la verdadera crisis en Europa radica en la escasez de bienes y servicios clave, desde la vivienda a la atención sanitaria o las plazas en guarderías. Los precios pueden ser, en algunos casos, más bajos que en Estados Unidos, pero la oferta es tan limitada que el acceso se convierte en un lujo. Esta “crisis de disponibilidad” genera una forma diferente de frustración social y requiere un conjunto de soluciones políticas completamente distinto, centrado en la eliminación de barreras a la oferta y la inversión en capacidad productiva.
Esta divergencia en el diagnóstico —un espejismo político en Estados Unidos frente a una crisis estructural de oferta en Europa— es fundamental para entender los debates políticos que marcarán 2026 en Occidente. Mientras los políticos estadounidenses pueden verse tentados a recurrir a medidas populistas para calmar una angustia que los datos no siempre respaldan, sus homólogos europeos se enfrentan al desafío, mucho más complejo, de reformar mercados rígidos y estimular la inversión a largo plazo. En ambos casos, como concluye The Economist, el riesgo es que los políticos, en su afán por responder al descontento popular, acaben “empeorando las cosas” con soluciones cortoplacistas que ignoren la raíz del problema.
SECCIONES COMPLEMENTARIAS
Conflictos Olvidados: Yemen, Sudán y Myanmar
Más allá de los grandes titulares, la primera semana de 2026 ha arrojado luz sobre varios conflictos cuya evolución, aunque a menudo ignorada por la atención mediática global, tiene profundas implicaciones humanitarias y geopolíticas.
En Yemen, un “avance relámpago de separatistas ha remodelado la guerra civil”, según informa The Economist. Este nuevo desarrollo amenaza con fragmentar aún más el país y complicar los ya de por sí estancados esfuerzos de paz. El resurgimiento de la lucha activa en frentes que se consideraban congelados subraya la fragilidad de la situación y el riesgo constante de una escalada mayor en un conflicto que ha creado una de las peores crisis humanitarias del mundo.
Mientras tanto, en Sudán, la crisis humanitaria ha alcanzado proporciones catastróficas, con más de 12 millones de personas desplazadas, según datos del Council on Foreign Relations (CFR). Michelle Gavin, experta del CFR, lamenta que la crisis “no recibe la atención internacional que merece”, un sentimiento del que se hace eco Foreign Policy al señalar que 2025 fue “el año en que el mundo empezó a reconocer el genocidio en Sudán”, un reconocimiento tardío y aún insuficiente. La falta de una respuesta internacional contundente ha permitido que la violencia y el sufrimiento continúen sin control.
Finalmente, en Myanmar, el régimen militar ha consolidado su poder a través de lo que The Economist califica como una “votación simulada” (”a sham poll”). Este movimiento, lejos de estabilizar el país, “abre una nueva fase de gobierno militar”, aplastando las esperanzas de un retorno a la democracia y augurando una intensificación de la represión contra la oposición y las minorías étnicas. La comunidad internacional, distraída por otras crisis, parece tener pocas opciones para influir en la sombría trayectoria del país.
Sottovoce: Espionaje y Actividades Encubiertas
Operaciones de la CIA en Venezuela: Anatomía de una Captura
La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro ha puesto de manifiesto el alcance y la sofisticación de las operaciones de inteligencia estadounidenses en América Latina. Según reportes de The New York Times y The Washington Post, la CIA jugó un “papel pivotal” en la operación que culminó con la detención del líder venezolano .
Los detalles operativos revelan una operación de inteligencia de varios meses. La CIA desplegó un equipo en terreno desde agosto de 2025, dedicado a recopilar información sobre los movimientos y patrones de seguridad de Maduro. La agencia utilizó una flota de drones furtivos para vigilancia aérea, complementada con inteligencia de señales para interceptar comunicaciones. El elemento más crítico fue el reclutamiento de una fuente humana con acceso cercano a Maduro, capaz de monitorear sus movimientos en tiempo real.
La CIA también proporcionó apoyo a las operaciones aéreas, marítimas y terrestres que culminaron en la captura. Sin embargo, la operación ha generado controversia por dos razones. Primero, el presidente Trump había anunciado públicamente meses atrás que había autorizado “acción encubierta” contra Maduro, una contradicción en términos que, según el ex director de la CIA John Brennan, habría dejado “atónitos” a los oficiales de la agencia. Segundo, el Secretario de Estado Marco Rubio habría negado en sesiones informativas al Congreso que el cambio de régimen estuviera en la agenda, lo que varios legisladores consideran una mentira deliberada.
Guerra de Inteligencia Rusia-Ucrania: Engaños, Recompensas y Operaciones Falsas
El conflicto entre Rusia y Ucrania continúa generando algunas de las operaciones de inteligencia más audaces y creativas de la era moderna. Esta semana, la agencia de inteligencia militar ucraniana (HUR) ejecutó una operación de engaño que ha dejado boquiabiertos a los analistas occidentales.
Moscú había ofrecido una recompensa de 500,000 dólares por el asesinato de Denis Kapustin, alias “White Rex”, un neonazi ruso que lucha junto a las fuerzas ucranianas. La HUR decidió cobrar la recompensa ella misma. La agencia envió un agente doble a los rusos con información falsa sobre el paradero de Kapustin, y posteriormente reportó que el objetivo había sido eliminado en un supuesto ataque con drones en el este de Ucrania. El agente ucraniano cobró el medio millón de dólares. El jueves, el general Kyrylo Budanov, jefe de la HUR, reveló en un video que Ucrania había escenificado el asesinato de Kapustin y cobrado los fondos de Moscú. Al día siguiente, el presidente Volodymyr Zelensky nombró a Budanov su nuevo jefe de gabinete .
Paralelamente, funcionarios rusos comenzaron a quejarse de que Ucrania había atacado una de las propiedades de Vladimir Putin en el norte de Rusia. El propio Putin hizo la afirmación en una llamada telefónica con Trump, quien aparentemente creyó la historia, incluso después de que su director de la CIA, John Ratcliffe, la desmintiera. Trump “concedió que era ‘posible’ que la alegación fuera falsa”, reportó CNN, “pero luego añadió: ‘Pero el presidente Putin me dijo esta mañana que ocurrió’”.
Mientras tanto, el sitio de noticias ucraniano RBC afirmó que Rusia estaba preparando un espectacular ataque de falsa bandera para el 7 de enero (Navidad ortodoxa), posiblemente contra un sitio religioso significativo en el Donetsk ocupado por Rusia, que podría ser culpado a Kiev y Estados Unidos .
FBI y Operaciones de Infiltración: El Efecto Kash Patel
Una serie de arrestos recientes por supuestos complots terroristas ha puesto de manifiesto un cambio en las tácticas del FBI bajo la dirección de Kash Patel. El caso más llamativo es el de Christian Sturdivant, un empleado de Burger King de 18 años y nieto de un ministro cristiano, arrestado por planear un ataque “inspirado por ISIS” contra compradores en tiendas de comestibles y restaurantes de comida rápida en Charlotte, Carolina del Norte .
Según SpyTalk, el fiscal federal Russ Ferguson afirmó que era un “ataque muy bien planificado y meditado”, y que “se estaba preparando para la yihad, e iban a morir personas inocentes”. Sin embargo, los detalles revelan que Sturdivant planeaba usar “martillos y cuchillos”, y que tiene problemas de salud mental bien conocidos. Las autoridades habían intentado internarlo involuntariamente para recibir atención, pero un juez de Carolina del Norte denegó la solicitud, lo que llevó a la decisión de acusarlo de un crimen y arrestarlo en su lugar.
Lo más preocupante es el patrón emergente. The Washington Post reporta que “en semanas recientes, el FBI ha arrestado a varios otros individuos supuestamente planeando ataques terroristas en Texas, California y Luisiana. Muchas de esas investigaciones, como la que llevó a los cargos contra Sturdivant, involucraron agentes encubiertos u oficiales ofreciendo aliento y, en algunos casos, sugerencias sobre cómo llevar a cabo esos ataques” .
Esto recuerda a las controvertidas operaciones de “sting” (trampa) del FBI en la década de 2010, donde la agencia fue acusada de crear terroristas en lugar de atraparlos. Analistas de inteligencia temen que el “Efecto Kash Patel” —la tendencia a exagerar amenazas e intervenir en casos marginales— esté llevando al FBI por un camino peligroso que podría socavar la confianza pública y desviar recursos de amenazas genuinas.
Groenlandia: La Intriga Ártica Continúa
Aunque con menos detalles públicos, fuentes clasificadas continúan reportando sobre la “intriga” persistente en torno a Groenlandia, un territorio que se ha convertido en un punto focal de la competición estratégica en el Ártico . La administración Trump ha expresado repetidamente su interés en adquirir Groenlandia de Dinamarca, una propuesta que Copenhague ha rechazado categóricamente.
Sin embargo, detrás de la retórica pública, se está desarrollando una intensa actividad de inteligencia. Estados Unidos mantiene la Base Aérea de Thule, una instalación crítica para el sistema de alerta temprana de misiles balísticos y para la vigilancia del Ártico. China ha expresado interés en inversiones en la infraestructura de Groenlandia, particularmente en minería de tierras raras. Rusia, con su extensa costa ártica, vigila de cerca cualquier cambio en el equilibrio de poder en la región.
La “intriga” sugiere que múltiples servicios de inteligencia están activos en Groenlandia, monitoreando los movimientos de sus rivales y buscando influir en las decisiones del gobierno autónomo groenlandés. El deshielo del Ártico, impulsado por el cambio climático, ha abierto nuevas rutas marítimas y ha hecho accesibles vastos recursos naturales, convirtiendo a Groenlandia en un premio geopolítico de primer orden.
Rusia-Venezuela-Ucrania: ¿Un Intercambio en las Sombras?
Un detalle fascinante conecta tres crisis aparentemente separadas. En 2019, Fiona Hill, una alta funcionaria de la Casa Blanca especializada en Rusia durante la primera administración Trump, testificó que en 2017 Moscú estaba “señalizando muy fuertemente que querían hacer algún tipo de acuerdo de intercambio muy extraño entre Venezuela y Ucrania” .
En otras palabras, Rusia estaba básicamente diciendo: “Ustedes tienen su Doctrina Monroe. Quieren que salgamos de su patio trasero. Bueno, nosotros tenemos nuestra propia versión de esto. Ustedes están en nuestro patio trasero en Ucrania”. Hill sugirió que Rusia estaba proponiendo un quid pro quo: Estados Unidos podría tener mano libre en Venezuela si dejaba a Rusia mano libre en Ucrania.
Con la captura de Maduro y los movimientos simultáneos hacia una posible resolución del conflicto en Ucrania, algunos analistas se preguntan si una versión de este “intercambio” está finalmente en marcha. Si es así, sería una de las operaciones de gran estrategia más cínicas y maquiavélicas de la era moderna, donde las vidas y libertades de millones de venezolanos y ucranianos serían moneda de cambio en un juego de esferas de influencia entre grandes potencias.Prospectiva 2026: ¿Qué nos espera?
Mirando hacia el futuro, Politico Magazine ha publicado un provocador artículo, “15 Scenarios That Could Stun the World in 2026”, donde futuristas y analistas exploran posibles eventos “Cisne Negro”. Entre los escenarios más inquietantes se encuentran los “flash crashes” (caídas abruptas de los mercados) provocados por la interacción impredecible de agentes de inteligencia artificial, y el “colapso de la realidad compartida” debido a la proliferación de deepfakes ultra-realistas que podrían hacer ingobernables las democracias. Estos escenarios, aunque hipotéticos, plantean serias preguntas sobre los riesgos emergentes en la intersección de la tecnología y la geopolítica.



